SNORU y el principio de la vida

SNORU

“El principio de la vida”

Un cuento precioso que nos cuenta con texto e imágenes de donde venimos!

Las Autoras son dos grandes mujeres Alicia Dominguez y Ana Feal.

Alicia escribió los textos, basándose en su experiencia como psicóloga perinatal y sus conocimientos de embriología, y Ana, arteterapeuta,  lo ha ilustrado con su arte que nace de lo profundo de ella, de la magia que tiene en su interior, de la llamita que nos alimenta. Madres creadoras que en conjunto han parido este bonito proyecto. Delicioso

Snoru, es color, es vida, es luz y oscuridad, es proceso, es un lugar para conocer y conocerte, sentir y crear.

De momento podemos disfrutar de él en una exposición hecha con mucho mimo, y que para mi es pura belleza.

Os animo a que vayáis a verla, que os contéis el cuento, se lo contéis a vuestras criaturas y os dejéis escuchar que os resuena ahí dentro, que os dejéis recordar que os sucedió cuando fuisteis Snoru.

Seguro no os dejará indiferentes…

Alicia Dominguez dice a Snoru así…

La vida es lo que sucede entre medias del nacimiento y la muerte, la inspiración y la espiración, entre la sístole y la diastole del corazón. 

Por eso este cuento se llama Snoru: significa cordón 

Es un cuento realista qye describe el desarrollo embrionario de la vida humana. Nace de las realidades objetivas y subjetivas de la ciencia y nuestras experiencias perinatales. Nace de nuestra maternidad y nuestra hijeidad. Es un cuento expuesto, que nos presenta ilustraciones líquidas y coloristas que muestran la viveza de los paisajes en los que estamos entretejidos.

Es un homenaje a la mujer madre como lugar de transformación. 

Y a la vida; nada hay más increíble que nuestra propia realidad….

Os dejo el linck a su proyecto: SNORU

Y el lugar donde podréis verla todo el mes de septiembre y octubre.

Mirad que suerte tengo que este lugar es mi pueblo.

 

SALA  «corral del Concejo» de el BERRUECO (Sierra Norte de Madrid)

Oficina municipal de turismo

Horario: Viernes de 10:00 a 12:30 y de 17:00 a 20:30 horas

Sábados de 09:30 a 14:00 y de 16:00 a 20:30 horas

Domingos de 10:00 a 14:00 horas

¡Animaros!

Desde aquí ya solo me queda dar las gracias a Alicia y Ana por crear algo tan lindo y dar luz al principio de la vida. Y a mi madre y a mi padre por hacer que hoy pueda estar aquí.

¡¡¡GRACIAS!!!!!

#MaternidadesReales

Buenas tardes mujeres.

aquí me hallo, escribiendo.

Está claro que la maternidad es muy bonita, ¿verdad? Preciosa. Ya se encarga el mundo de contárnoslo así. La televisión, las revistas, las redes sociales, sí, también, la vecina, tu colega y hasta nostras mismas. Yeah!

Y son pocas las imágenes, pocos los mensajes que nos llegan de momentos chungos, oscuros, momentos de hartura infinita, de cansancio agotador, de «no puedo más» los que recibimos o escuchamos. 

Puede que  haya alguna colega-madre que nos habla de lo duro que va a ser, o lo cansado o lo que nos va a cambiar la vida, incluso nuestras madres nos lo dicen… Pero a mi me da la impresión de que toda la otra visión es tan potente ( La de la madre perfecta, guapísima, estupenda, la que no grita ni se despeina porque duerme de puta madre, esa.)la vemos tanto, es tan guay querer contarse así el cuento que los mensajitos que nos llegan de la parte «oscura» pasan desapercibidos.

Y luego, cuando somos madres, madres recién paridas, en un cuerpo que no reconocemos, cuando llevamos durmiendo mal 6 meses o dos años, cuando hay que volver al curro porque lo necesitas pero tu quieres estar con tu bebé. Cuando tus hijxs te demandan en cuerpo y alma porque están enfermos, pochitos, con fiebre. O cuando te duelen las tetas de todo lo que maman o porque no se engancha bien.. Cuando menstruas y te encantaría estar tirada en la cama pero te toca salir a pasear y saltar toda la tarde… Cuando no hay nadie a tu lado para poner el hombro y llorar un rato… Cuando no tienes un hueco para ducharte, bailar o mirarte…

Es entonces, en uno de esos momentos, en los que nos acordamos de aquello que alguien nos dijo…o no nos acordamos pero nos gustaría haberlo sabido, o nos sentaría bien que otra madre estuviera a nuestro lado, nos dijera a mi también me pasa. Yo también me siento sola. Yo también estoy aquí, como tu, pasando por esto!

Por eso madres! tenemos que juntarnos, tenemos que hablar de lo que nos pasa y lo que no nos pasa, tenemos que hacer grupo, y a mi me surge que a demás de mostrar la cara bonita de la maternidad molaría mostrar la otra cara, esa en la que estamos despeinadas y hasta el coño… a mi me sale que si la mostráramos más, estuviera más en la luz que en la sombra, fuera compartida, sería menos arduo recorrerla….

Por eso os invito a lanzar lo que sintáis con el hastag #maternidadesReales 

Aquí va lo que yo siento!

Esta soy yo. Con mis dos polluelos, Uno con fiebre, otra con mocos, yo menstruando y con anginas. Uno pidiéndome contacto otra pidiéndome teta. Dos noches sin dormir casi nada. Cuerpo escombro.

Os abrazo de corazón a corazón madres del mundo.

Te vienes?

#MaternidadesReales

Estoy Aquí. Viviendo…

Buenas, gentes bonitas. Llevo un tiempo largo sin escribir en el blog.

Ha sido un año y 9 meses de cambio y llegadas luminosas.

Como muchas sabéis hace un año fui mamá de una niña. Mi segunda hija. Y aunque bien he estado renovando la web y haciendo trabajitos, la crianza de dos criaturas no me ha dejado tiempo para el blog y para tantas otras cosas…

Tremendamente enamorada…

Ahora me veo algo mas desahogada, más adaptada, más hecha a estos ritmos locos y tengo muchas cosas que contar. Así que aquí estoy probando este nuevo formato de blog, para empezar de nuevo. Siendo madre de 2 enamorada de 4.

Buscando huecos para hacer lo que me gusta, para trabajar conciliando, para cocinar comida rica y disfrutar de la vida junto a mis polluelxs y mi gente. Aprendiendo a exigirme menos, a volver a mi cuerpo cuando me voy lejos. A respirar 20 veces antes de dar  un grito, a pedir perdón cuando lo he dado..

Aquí estoy caminando por mis sombras y bailando en mis luces, aprendiendo otra vez a no ser perfecta, a encontrarme en mis imperfecciones, a gustarme en ellas.

Cantando, cantando mucho, pues alguien dijo que la que canta su mal espanta, y sintiendo todo lo que llega. Esa es mi manera.

 

Aquí estoy.

Agradeciendo a la vida sus regalos…

Y Gracias a ti por estar al otro lado.

Y tú ¿Dónde estás?

 

El día que naciste y que yo nací como madre.

La noche anterior a tu nacimiento, tu padre y yo hicimos el amor con gran ternura, casi como sabiendo que iba a ser la última vez antes de que tu nacieras. Mirandonos a los ojos y con caricias que penetraban en nuestra piel. 

Con mi orgasmo comenzaron las contracciones. Muy distanciadas al principio, aunque me despertaba entre una y otra. 

Al amanecer decidí contarselo a papá y después de desayunar llamamos a Anabel, nuestra matrona. Recuerdo que nos dijo que probablemente estuviera de parto aunque no quisimos precipitarnos.

Tu padre se fue al huerto y yo me quedé en casa preparando un arroz y dandome una duchita. En esa horita las contracciones comenzaron a acelerarse, y eran cada vez más fuertes… me puse a girar en la Pelota esperando a que Chano regresara, y en ese momento me llamó diciendo que su mente no estaba para huertas y que no quería estar cansado cuando nacieras. Decidimos irnos a Madrid. Cogimos nuestra maleta, con cd’s de musica, amuletos y velas incluidas… Había preparado todo con detalle.

En el coche de camino cantaba una Oooooooo con cada contracción, tu padre muy atento, y creo que algo nervioso, me decía:  Ana, son cada 3 minutos… a mi no me importaba, casi me sonaba a chino. Recuerdo que allí sentada pensé: Hijo, vas a nacer en un día soleado y luminoso.

Al llegar a la casa de las amigas habitantes tenian preparadas sus maletas para dejarnos tranquilos dos o tres días. 

Me desnudé, bajé la persiana y encerré en el baño. 

Anabel llegó enseguida y me propuso hacer un tacto. Yo -muy animada- accedí Me dijo – estás de 4, va a nacer hoy.

Me senté en el vater moviendome en circulos y cantando Ooooó en cada contracción. En poquito tiempo había dilatado por completo. Parecía que ibas a nacer en cualquier momento.

Al poquito llegó Paca, nuestra Doula. Sigilosa, preparaba la cama y me ofrecía agua o hielos y tanteaba ponerme paños fríos en el culo ¡me dolía tanto! 

Empecé a pujar y pujar. Con cada contracción sentia unas ganas tremendas y parecía que si empujaba me aliviaba. Pujé, pujé y pujé, pero tu no avanzabas, no te movías. Me sentía fuerte pero me daba cuenta de que fuera andaban algo preocupados o atentos. Papá entraba de vez en cuando ofreciéndome sin palabras agua o algo de comida. Para ver como me encontraba. 

Con el tiempo me dí cuenta de que estaba en una lucha. Me daba miedo que nacieras, me daba miedo convertirme en Madre, no hacerlo bien. Dejar atrás la Ana que era para acoger a la nueva Ana. Me daba miedo que nacieras muerto o que no estuvieras bien. Me daba miedo morir. 

Recuerdo que en un momento estando sola en el baño, me abandoné. Como si no me importara de lo que pudiera suceder.

En ese momento metí mi dedo corazón por la vagina y pude tocar tu cabecita, aún con el saco amniotico. Después de la siguiente contracción volví a hacerlo y habías avanzado una falange.

LLamé a Anabel, me miró y dijo – Se está abriendo tu vagina.

Empecé a sentir un ardor tremendo en los bordes de mi agujero. ¡El famoso aro de fuego! Paca trajo aceite de oliva y Anabel suavemente masajeaba toda la zona, estabas llegando.  De rodillas en el suelo del baño grité – ¡ Chano !  Ven –

Se presentó de un brinco y le pedí la mano para agarrarme bien fuerte. En dos o tres contracciones asomó tu coronilla, estalló la bolsa y tras la cabeza y un – ¡ No quiero empujar ! – con la siguiente contracción apareció el resto de tu cuerpo. Anabel te puso sobre mi. Calentito y húmedo. Quería mirarte…

-¿estás bien? ¿quien eres tu? ¿quie eres tú? – te pregunté 

Nos acompañaron a la cama y me tumbé contigo encima. Papá nos miraba con ojos de enamorado y nos acogía con sus brazos. 

Paca, Anabel y María, una matrona en prácticas que asistió a todo nuestro proceso, nos dejaron a solas en intimidad. 

Tu me mirabas y yo te miraba a ti. Creo que queriendo reconocernos. Tus ojos nutrian mi alma. En pocos segundos me había enamorado. 

Papá nos besaba… 

En seguida te enganchaste a mi teta izquierda ¡qué sensación tan potente en mi pezón! ¡qué entrenamiento milenario..! 

Comenzaron de nuevo las contracciones y avisamos a Anabel. Venía la Placenta. Gustosa y caliente pasó por mi vagina. 

Sin prisas, papá cortó el cordón. Un rato después nos quedamos sólos los tres. Con nuestra piel en contacto, metidos en nuestro nido caliente y lleno de Amor.

Sin poder dormir, contemplandote y alucinando con el milagro de la existencia.

En ese momento por primera vez, te nombramos Mauro.

¡Bienvenido al Mundo Mauro, que el Amor te acompañe!

Tu naciste y yo nací como madre.

Gracias de corazón al equipo de Ancara perinatal, por acompañarnos en este viaje con tanto Respeto.

Y Gracias a mis queridas amigas por dejarnos su casa.

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